Los editores plantean al Gobierno un plan de choque de ayudas para salvar las publicaciones periódicas

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Las empresas editoras también padecen la crisis generada por la irrupción del Coronavirus. El obligado confinamiento ha disparado el consumo de la información en sus diferentes soportes pero también ha castigado de manera severa la línea de ingresos. Con la actividad comercial frenada por los cierres temporales de negocios y actividades, los medios de comunicación han perdido una fuente directa de financiación.

 

Ante esta situación, las cuatro Asociaciones que acogen a prácticamente todo el sector de la Comunicación han propuesto al Gobierno de España un Plan de Choque de Ayudas a las publicaciones periódicas, fundamentales en el ejercicio de la libre información y esenciales en estos momentos de crisis sanitaria. Las cuatro Asociaciones (AEPP, ARI, CONEQTIA y ARCE), han enviado un escrito conjunto con sus propuestas dirigido al Gobierno y extensible al resto de Administraciones públicas para que consideren al sector de la Comunicación como otro de los grandes perjudicados por la crisis del Coronavirus«La prensa y las publicaciones periódicas no son un sector económico más. Son un elemento clave en el buen funcionamiento de la sociedad democrática. Son los garantes del derecho constitucional de todos los ciudadanos a la información y a la libertad de expresión. Sin unos medios de comunicación social diversos y plurales, el conjunto de la sociedad española será mucho más pobre si alguno desaparece por esta crisis», dice el comunicado.

 

Las empresas editoras han visto frenada su capacidad de ingresos por cualquiera de los cauces habituales de su negocio recurrente, como recoge el texto de las Asociaciones de Editores«los de ventas de ejemplares por el confinamiento de la población. Los de publicidad por la falta súbita de mercado de muchos de los principales anunciantes. Los de eventos y relaciones públicas, en su totalidad, por el confinamiento de la población». Esta llamada de atención necesita una respuesta ágil por parte de las administraciones, como han hecho en los rescates a otros sectores de la población igualmente necesitados. «El sector, muy atomizado, y con muchísimas pymes que tienen una tesorería muy endeble y graves dificultades de financiación incluso cuando el mercado funciona con normalidad, puede sufrir tal devastación que se convierta en un problema aún mayor, de salud democrática del conjunto del Estado».